“No es secreto que, en esas zonas dispersas, el control y el poder de normas de conducta viene directamente de las Farc. Ante su salida, quedó un vacío que el Estado no tuvo la capacidad de llenar; entonces ya esos grupos que tenían un pasado delincuencial y cierta afinidad con grupos armados organizados, incluso con la guerrilla, ven la oportunidad de fortalecerse y apropiarse del narcotráfico”