La situación ha empeorado en los últimos meses. Al interés del Eln por quedarse con algunas zonas abandonadas por las Farc, se suma la intención que han tenido los ‘gaitanistas’ desde 2015 por consolidar su presencia en Tumaco. Pero no son los únicos.  “Algunas personas que presuntamente pertenecieron a las estructuras de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia, Los Rastrojos y/o Águilas Negras” estarían formando nuevos grupos para adueñarse de las rutas de narcotráfico y demás economías ilegales. Así lo denunció el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo.

Como si todos estos grupos no fueran suficientes para desestabilizar la seguridad en Tumaco,  también existen algunos guerrilleros “(presuntamente milicianos y algunos combatientes) que no quieren acogerse al proceso de paz, pretenden conformar nuevas estructuras que mantengan las rentas de economías ilegales y el control de territorios y poblaciones estratégicos para ese fin”.  Por su parte, disidencia de las FARC reunidos en el Punto de Preagrupamiento de El Playón han emitido dos comunicados recientemente en los que denunciaron la presencia de supuestos paramilitares en los alrededores de este sitio, y estarían bajo el mando de tres hombres conocidos con los alias de ‘Cusumbo’, ‘Olindillo’ y ‘Titano’.

“Otro grupo de 40 paramilitares de ‘Los Urabeños’ se encuentran en la vereda El Seivito a cinco minutos de la vía Tumaco-Pasto y cerca de la base militar de Chivi. Otro grupo paramilitar que se hace llamar Los Negritos, compuesto por unos 30 hombres, se encuentra en la vereda El Descolgadero sobre las bocanas del río Mira y Tumaco. Visten de civil y camuflado con armas cortas y largas”, aseveraron disidencia de las FARC en sus comunicados. Todos estos grupos criminales aparecieron para disputarse el control de las rutas de narcotráfico, las rentas de la extracción ilegal del oro, el robo de petróleo del oleoducto Trasandino, que atraviesa el municipio, y la explotación sexual. Con las Farc congregadas y en camino a la legalidad, se pierde la “autoridad de facto que regulaba ese tipo de ‘situaciones’”.

Todos estos grupos criminales aparecieron para disputarse el control de las rutas de narcotráfico, las rentas de la extracción ilegal del oro, el robo de petróleo del oleoducto Trasandino, que atraviesa el municipio, y la explotación sexual. Con las Farc congregadas y en camino a la legalidad, se pierde la “autoridad de facto que regulaba ese tipo de ‘situaciones’”, admitió la Defensoría del Pueblo. “La cuestión es que si el gobierno no pone una atención prioritaria a estas zonas, cubrir esos huecos con Fuerza Pública será muy difícil y regiones como Tumaco estarán peor en el posconflicto”,